<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
   <title>Revista &quot;El Faro&quot;</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/" />
   <link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.facultadlibre.org/revista/atom.xml" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2008:/revista//7</id>
   <updated>2007-07-19T21:35:16Z</updated>
   
   <generator uri="http://www.sixapart.com/movabletype/">Movable Type 3.34</generator>

<entry>
   <title>Un corte cualitativo</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/07/un_corte_cualitativo.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.128</id>
   
   <published>2007-07-19T21:30:32Z</published>
   <updated>2007-07-19T21:35:16Z</updated>
   
   <summary>Nota de tapa. Por José Nun, Secretario de Cultura de la Nación....</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[<strong>Nota de tapa. 

Por José Nun, Secretario de Cultura de la Nación.</strong>]]>
      La cultura como significante puede asumir diferentes significados. Uno de los que se le atribuyó subrayaba sobre todo la sinonimia entre cultura y bellas artes, tanto en el aspecto de conservación del patrimonio como en el de promover y preservar los museos, concursos literarios y actividades similares. Esto fue la marca dominante de los 80 y parte de los 90. Después, a la cultura se le agregó una vertiente cada vez más vinculada a los mega espectáculos. La diferencia entre el sector público y el privado consistía en que los eventos del sector público eran gratuitos. Pero estos eventos no eran los que los mismos artistas hacían en la actividad privada. El paso no era menor en términos de accesibilidad del gran público, pero conceptualmente se mantenía por un lado la dimensión patrimonio y bellas artes, y por otro la dimensión de realización de megaeventos orientados muchas veces a dar rédito político a los funcionarios que los llevaban adelante. 
En estas condiciones era difícil pensar en una política cultural sostenida. Máxime porque los responsables del área cultura no duraban demasiado en su cargo. Nosotros hicimos un corte cualitativo con esas visiones de la tarea de esta Secretaría, dándole ciertamente lugar de privilegio a la tarea de preservación del patrimonio, al que recibimos en un estado lamentable. Entre tanto, la preocupación por lo que tradicionalmente era el cometido de Cultura se mantiene y se intensifica, teniendo en cuenta una doble definición: no solamente promover lo que existe sino también fomentar la creación. 

Nuestra política cultural tiene otra fase, que concierne a la cultura en un sentido mucho más amplio, llamando cultura a “la segunda naturaleza”, al modo en que vivimos juntos, a nuestras maneras de construir la realidad social que habitamos. Para eso hemos tomado algunos ejes fundamentales: en primer lugar, la construcción de ciudadanía. Nosotros hacemos una distinción entre tener un derecho y ejercerlo efectivamente. Nos hemos propuesto una tarea de difusión de los derechos en poblaciones carenciadas, y esto se cumple a través de iniciativas como “Café-Cultura-Acción”, que se hacen ya en cerca de 70 localidades del país, o “Argentina de punta a punta”, en que vamos y nos quedamos 10 días en una ciudad o un pueblo y se realizan múltiples actividades culturales. También “Música para todos”, un programa de calidad excepcional, porque rescata la música del lugar, se hacen clínicas, se distribuyen instrumentos para la formación de orquestas infantiles y juveniles

Nos interesa particularmente fomentar la lectura. Nuestro punto de partida es que a la escuela los chicos de diferentes sectores sociales llegan con antecedentes muy desiguales, según si el chico ha estado o no desde el momento en que nació, en contacto con el libro. Por eso hicimos una propuesta que fue inmediatamente aceptada por el Ministerio de Planificación y por el Gobierno, para que a partir de ahora las viviendas populares que se construyan por el Plan Federal, sean entregadas con una biblioteca con dos docenas de libros.

Por primera vez en la historia de esta secretaría fueron convocados los pueblos originarios y estamos trabajando muy activamente con ellos. Al mismo tiempo, es la primera vez que fueron convocados los rockeros y se está terminando de hacer dos CDs por los 40 años del rock nacional. 

   </content>
</entry>
<entry>
   <title>Política cultural</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/politica_cultural.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.91</id>
   
   <published>2007-05-23T21:33:59Z</published>
   <updated>2007-05-23T21:38:22Z</updated>
   
   <summary>Tema de Tapa. Por Jorge Llonch Secretario de Cultura de la Provincia de Santa Fe...</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[<strong>Tema de Tapa.

Por Jorge Llonch
Secretario de Cultura de la Provincia de Santa Fe</strong>]]>
      A mitad del siglo XX surgió en Francia el primer Ministerio de Cultura, inspirado por André Malraux. Al poco tiempo toda nación que se precie de tal incorporó una Agencia de Cultura estatal. En España se creó con los primeros Gobiernos democráticos a fines de la década del setenta. 
Desde entonces la política cultural ha sido un laboratorio de iniciativas entre el modelo francés –subvencionador y proteccionista– y el modelo estadounidense de organizaciones de la sociedad civil y mecenazgo privado. 
En algo hay coincidencia generalizada: la cultura es un servicio público que requiere gestión de máxima calidad. 
El Estado tiene una responsabilidad política y un presupuesto asignado: ¿qué hacer? Lo cierto es que el modelo del Estado subvencionador, aparece cada vez más cuestionado en sociedades abiertas e informadas, en las que siempre serán discutibles los criterios a partir de los cuales el Estado subvenciona tal o cual expresión creativa. 
Por eso la política que impulsamos es de transición de la subvención a la inversión y la promoción. 
La gestión cultural desde el feudalismo al Estado moderno es la historia de la transformación de la cultura en bien común. 
Entre las muchas funciones de la política cultural, me importa destacar la promoción de la diversidad de expresiones y la creciente importancia de las industrias culturales, más allá de sus implicaciones comerciales, por su tarea de fomentar iniciativas minoritarias. 
En ese sentido apuntan los museos de la Provincia, de las bibliotecas, de los teatros, centros culturales, bibliotecas, sinfónicas y coros. Aún aceptando las críticas por lo que falta hacer, pero sin desmerecer sus logros e iniciativas que apuntan a preservar una identidad, promoverla y darla a conocer al mundo entero. 
Estas políticas requieren mucho debate. Hemos abierto un espacio para ese debate en la Revista de la Secretaría, Lenta Prisa, que pretende ser el ámbito de un debate enriquecedor de las políticas culturales para Santa Fe, para sus localidades y para otras gestiones también. 
Tenemos grandes artistas que queremos mostrar, pero que queremos que los ciudadanos de nuestra provincia también puedan disfrutar, eso es socializar la cultura. Pero nos gustaría dar un paso más: democratizar la cultura, esto implica que todos puedan acceder no sólo al consumo, sino también a la producción. 
En esta tarea no estamos solos, no podríamos estarlo nunca porque es una política del Estado provincial democratizar la cultura. Con el Ministerio de Educación dimos pasos concretos en esta dirección. Los recitales masivos que organizamos no se agotaron en el disfrute momentáneo de algunas figuras estelares. Promovimos valores a partir de esos momentos mágicos de encuentros masivos. Creemos que en esos momentos en los que los ciudadanos se reúnen masivamente en un espacio público, se reconocen más que nunca como conciudadanos. Es el momento de hacer palpable la solidaridad y los valores de la vida común, otra vez: la identidad que compartimos. 
Por eso no hablamos de “un recital de Fito Páez”, hablamos de la “Plaza útil”, una tarde en la que, ciertamente tocó Fito, pero en la que la gente no fue mera espectadora, la gente participó, llevó útiles para los alumnos más necesitados de las escuelas provinciales y defendió la educación pública. 
Hubo todo un debate respecto al sitio de esa jornada, y la gente una vez más llevó los objetivos de política cultural más allá del límite de nuestras expectativas: cuidó la plaza, preservó el espacio de todos como si fuera el propio patio de su casa. 
Esa es la apuesta que nos gustaría ganar todos los días de una gestión cultural: apostar a la gente y que la gente vaya mucho más allá de las propuestas, las mejore, se las apropie y las convierta en un derecho cultural inalienable. 
Agregaría que también la Argentina, como nación moderna o nacida en la Modernidad, tiene una larga tradición que podría leerse como la formación del Estado a través de la cultura. Así, el gaucho es tanto una figura histórica como literaria; o San Martín, que hasta la derrota de Rosas había caído en el olvido, es recuperado por Mitre en su afán de darle identidad a la nueva Nación. 
De hecho, la mayoría de los escritores fundadores de la literatura nacional (Sarmiento, Hernández, Mansilla, Alberdi) participaron activamente en política. 
De cada acción cultural un pueblo sale fortalecido en términos de identidad y objetivos.

   </content>
</entry>
<entry>
   <title>La cultura es incompleta, compleja, poética</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/la_cultura_es_incompleta_compl.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.85</id>
   
   <published>2007-05-16T21:38:47Z</published>
   <updated>2007-05-16T21:41:16Z</updated>
   
   <summary>Tema de Tapa. Por &quot;Chiqui&quot; González. Secretaria de Cultura de la Ciudad de Rosario...</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[<strong>Tema de Tapa.

Por "Chiqui" González. 
Secretaria de Cultura de la Ciudad de Rosario</strong>]]>
      No creo que la última política cultural sea la de al dictadura, porque en lugar de una política cultural hubo una política de control. Fue el terrorismo de Estado llevado a la cultura en base a métodos de supresión, listas negras, censura y autocontrol. En todo caso, la política cultural de la dictadura tiene metáforas claras: construir una moral única y universal.
La cultura de la dictadura es la certidumbre basada en valores patrióticos, familiares y que aprovecha cierto planteo racionalista, ciertas marcas, huellas del racionalismo, algunas operaciones de simplificación de la realidad en lugar del pensamiento complejo, un criterio de normalización propio (‘anormal-normal’) en lo político, en el sexo.
Lo que se llama política cultural en ese caso es un enfoque de terror reduccionista central y de unicato ideológico.

Los gobiernos democráticos se encuentran en primer lugar con la problemática de la multiplicidad, pero vienen formados como gobierno con conceptos de hegemonía teórica. A la política cultural menemista de los 90 es difícil nombrarla como tal, eso fue desarticulación del mundo simbólico, o sea, de la cultura. Mientras la dictadura tuvo como meta el ocultamiento, con una política que prohibía crear escenarios, el menemismo tuvo un modelo de representación y una estética, que eran la pizza y el champagne.
Recién ahora comienza a haber políticas de otro estilo, las de la época de la multiplicidad, frente a políticas públicas que asumen que hay una cultura de elite, una popular, una de masas y una de las vanguardias. Yo creo en eso, en políticas culturales hegemónicas no coherentes, complejas, vanguardistas, recreadoras de sentido y generadoras de lazos. Múltiples y cargadas de lenguajes. Son estéticas y urbanas. 
Estas políticas culturales, siempre socavadas por las otras y ganadas a la pobreza simbólica, son difíciles de ver porque no tienen un diseño tan claro y porque están surgiendo en distintos lugares. Están hechas al estilo del rompecabezas, pero no haciendo un dibujo, cortándolo después y ya se sabe qué se arma. La cultura no es claridad ni coherencia ni planificación férrea. Es incompleta y vive en la penumbra, es compleja, poética. 

Al modelo de la Generación del 80 le está yendo muy mal porque hoy sus objetivos no se pueden cumplir. Pero mientras no se rompa en educación no se va romper en cultura. Si no hay primero un cuestionamiento férreo de lo que transmitimos, difícilmente se pueda hacer lo otro. 

El problema es cómo en la multiplicidad encontramos sogas, redes invisibles que nos contengan. En la cultura nos preguntamos quiénes somos y qué somos. La multiplicidad de lenguajes hace a la cultura: lo sonoro, la palabra, los objetos, las texturas, los olores. Hace falta esa red sostenida en multiplicidades de interpretaciones, para sentir, para no separar inteligencia y pasiones. Ni abajo ni arriba, ni adentro ni afuera: plural y complejo, porque la complejidad puede ser vista desde cualquier lado. 

   </content>
</entry>
<entry>
   <title>La dictadura no cambió estructuras culturales y la democracia sólo puso parches</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/la_dictadura_no_cambio_estruct.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.84</id>
   
   <published>2007-05-16T21:34:11Z</published>
   <updated>2007-05-16T21:36:26Z</updated>
   
   <summary>Tema de Tapa. Por Noé Jitrik....</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[<strong>Tema de Tapa.

Por Noé Jitrik.</strong>]]>
      Las estructuras culturales tradicionales argentinas tienen una lenta concreción. Empiezan con los planes sarmientinos y el roquismo, y se van estructurando en el siglo 20 gracias a subproductos como el aporte de la inmigración, el populismo irigoyenista, la Reforma Universitaria y la aparición de las vanguardias en literatura, música o arquitectura. Pero estas apariciones matizan el esquema cultural concebido en las décadas anteriores y ése es el esquema que perdura en sus matrices (la universidad, la radiofusión, la literatura o el cine). Tiempo después, lo que el peronismo intenta es hacer entrar algunos elementos de su concepción cultural.

En ese marco, la dictadura no tocó las estructuras culturales sino que intentó llenarlo de otros contenidos: Dios, Patria, Hogar. En su concepción, la ciencia no debía ser antagónica con ciertos principios universales, y la matemática pitagórica se anteponía a la matemática moderna. Esta es una buena parábola de lo que hizo la dictadura, en el sentido de no modificar ni negar una matriz como la enseñanza matemática, sino que lo que fue alterado es el contenido.

La dictadura argentina no creó matrices como lo hizo el nazismo, que generó estructuras y doctrina propias. En democracia, esas matrices estructurales de la cultura argentina recuperaron un poco el aliento y se reanimaron —literatura, radio, TV, cine—, pero siguen siendo las mismas. Una política cultural debería adecuar sus estructuras para una sociedad que ha cambiado, además de proponer valores, como lo hizo André Malraux como ministro de Charles Degaulle en Francia, cuando intentó generar un consumo cultural, museificando algunos lugares emblemáticos y acercando la gente a esos sitios, quitándole en definitiva a los museos su inercia.

Con una cierta concepción del hombre y la sociedad, se puede modificar gradualmente las matrices. En democracia, lo que se hizo fue actuar por parches. En ese sentido, la creación de la Facultad Libre de Venado Tuerto fue un parche importante, porque es lo que debería hacer la universidad estatal. Pero claro que hay un cruce, porque a Venado Tuerto fue mucha gente que tenía vinculación con la universidad estatal.

Al mismo tiempo, hay una industria cultural que estructura políticas y surgen nuevos valores, como el consumismo, que transforma al objeto de cultura en uno de consumo,  y el exitismo, por el que se añade valor al objeto cultural de consumo.

Esto se debe a la ausencia de una política cultural que vaya a alguna parte y no que se mueva en base a tentativas espasmódicas, como sucede con el Festival de Cine, que no es más que un intento de reactivar una industria, pero sin una idea de cultura que incentive y proteja a sus clases intelectuales, sea en el plano científico o en el artístico.

Argentina tiene un potencial enorme, basta que alguien se inscriba en otra estructura cultural y lo hará con éxito. Los científicos argentinos que emigran son una clara muestra de esto; mientras los que permanecen en el país lo hacen en el silencio. En las ciencias sociales ese potencial lleva a la Argentina a una posición muy fuerte, junto a Francia y Brasil. Y hay además gran cantidad de subculturas no institucionalizadas, como las distintas regiones y los pueblos originarios. 

   </content>
</entry>
<entry>
   <title>El terror en la cultura es posible por la ausencia del Estado</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/el_terror_en_la_cultura_es_pos.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.83</id>
   
   <published>2007-05-16T21:15:53Z</published>
   <updated>2007-05-16T21:30:03Z</updated>
   
   <summary>Tema de Tapa. Por León Rozitchner....</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[<strong>Tema de Tapa.

Por León Rozitchner.</strong>]]>
      Para entender las políticas culturales hay que entender la pedagogía que hoy pasa por los medios y las religiones. El terror militar hizo imposible la memoria de los hechos, y la gente colaboró. En las escuelas las maestras no comunicaron lo que sucedió, sobre todo teniendo en cuenta la clase a la que pertenecen, precarizada laboralmente. Desde el punto de vista del saber hay una des-historización del conocimiento.
Hay que poder ver que todo esto fue modificado por el gobierno militar y que más tarde el menemismo lo reorganizó con una nueva ley de educación, provincializó y municipalizó la educación en una desintegración que se incluye en una estrategia mayor, de dominación.
Lo que sorprende es la falta de resistencia. Sobre todo en la universidad, aún cuando está copada por al izquierda revolucionaria, nunca fue un lugar donde se elaborara una crítica a las modificaciones que introdujeron la dictadura y la democracia. El problema viene cuando se da especialmente en democracia, cuando no se entendió que los derechos humanos no tienen que ver sólo con lo que se sufrió, con la persecución, sino que también pasan por lo económico, por lo laboral. Pasa que el terror psicológico permanece mucho más tiempo que el terror real, estructurando lo psíquico y generando una secuencia. Por eso cuando hablamos de terror hablamos de un trasfondo de terror que aún coarta la libertad.

La democracia rearticuló la producción de sentido para poder dispersar. Hoy todo en  TV se llama entretenimiento. Y eso marca claramente cuál es la cultura de los medios y cómo el terror en la industria cultural es posible por la ausencia del Estado. El terror militar sirvió para la sociedad de mercado, que es el fundamento del proceso cultural de comprar y vender. Esa desarticulación se produjo sin resistencia, con el apoyo de la población, y esto hay que decirlo así. Mientras tanto, nuestros intelectuales se callaron todos. 

Vivimos bajo una mitología que configura un imaginario social y cultural con un fundamento de muerte, que es el capitalismo. Eso enseña que las cosas que vienen de arriba para abajo no tienen lugar, como si nada pudiera venir si no es desde el poder. De alguna manera circula el terror con este concepto de estupidización. 
Pero esto no pasó sólo en nuestro país. Los pueblos que resisten son los que tienen una cultura no cristiana, y resisten desde lazos de cooperación.

Hasta que la política no vuelva de abajo hacia arriba no va a haber opciones. Desde el punto de vista político, ese cambio cultural puede pasar por lo nacional, porque el único espacio de libertad que es conferido está adentro de los Estados. Puede haber convergencia entre Estados, pero la raíz fundamental sigue estando en lo nacional. Por más formal que sea, la raíz es nacional, formamos parte de un espacio que nos incluye.

   </content>
</entry>
<entry>
   <title>Sobre los jóvenes de hoy en día</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/sobre_los_jovenes_de_hoy_en_di.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.80</id>
   
   <published>2007-05-14T20:51:17Z</published>
   <updated>2007-05-14T21:04:35Z</updated>
   
   <summary>Preguntarse si es cierto que a los pibes no les importa nada es sólo el comienzo. ¿Qué es lo que algunos &quot;grandes&quot; creen que a los &quot;chicos&quot; no les importa? La realidad de los adultos, la de los noticieros, no...</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[Preguntarse si es cierto que a los pibes no les importa nada es sólo el comienzo. ¿Qué es lo que algunos "grandes" creen que a los "chicos" no les importa? 
La realidad de los adultos, la de los noticieros, no aparece como una tentación para los adolescentes. "Nuestra mirada desafina un poco" nos advierte Marcelo Zanelli. "<a href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/y_a_mi_que.html">Descreídos de cualquier forma de autoridad, los jóvenes la impugnan a partir de no darle reconocimiento</a>", aporta Lila Luchessi. "<a href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/el_problema_no_esta_en_los_chi.html">El problema no está en los chicos, sino en nosotros, en qué les damos</a>", se suma Pablo Pino, cantante de Cielo Razzo. Caben entonces algunas preguntas: ¿De qué pibes hablamos los adultos, de ese imaginario perdido que nos representamos una vez que crecimos? ¿A quién no le importa, quién no escucha nada de quién?]]>
      <![CDATA[<strong>Uno</strong>

Antes era más sencillo, las certezas y las verdades venían casi pegadas y para referirnos a la realidad lo hacíamos sin comillas. Desde el momento en que descubrimos que las comillas no eran una decisión personal, sino algo que se nos imponía, empezamos a hablar de otra cosa. Algo más informe, menos aprehensible, menos tajante. La palabra realidad entre comillas nos está señalando algo, un algo que no es un simple detalle, ya que requiere y apela a una cautela y por qué no, también, a cierta destreza para esquivar el lugar del prejuicio, del puro fascismo.
A esta altura del debate cada vez resulta más complejo decir algo que ya no se haya dicho de una y mil maneras y así como se renuevan las miradas críticas de las que podrían surgir ideas transformadoras, también el bombardeo de soluciones extremas, casi “a-históricas”, prisioneras de la nostalgia de un tiempo idealizado (o más cómodo) hacen su aparición, casi siempre en los medios, como un contrapeso feroz por el que no podemos dejarnos arrastrar.
Ya alguna vez el avión había acortado la distancia y el tiempo, más tarde otros siguieron pensando en cómo acortar más y más la distancia y un día, el tiempo y el espacio, que eran unas coordenadas muy ventajosas para, por lo menos, ir por partes, se hicieron trizas, estallaron. Mientras tanto habíamos leído y escuchado por la radio que en algún lugar unos hombres enviaron un perro o un mono a la luna y después la televisión nos mostró la tierra desde el cielo. Las cosas empezaban a cambiar a una velocidad para la que no estábamos preparados y lo que cambió fue la realidad y los modos de ver y estar en ella se nos volvieron turbios.
Y ahí llegan estos nuevos jóvenes, socializados en un mundo que nada tiene que ver con el nuestro, con nuestros tiempos, nuestros espacios, nuestras secuencias. Nada de lo que hacen hoy los jóvenes parece estar en esa nota y nuestra mirada desafina un poco y como no entendemos, apelamos a respuestas viejas para responder unas preguntas que antes no estaban y de ahí al prejuicio se viaja en caída libre. Decir que a los jóvenes no les interesa nada, es lo mismo que decir todo lo contrario. Proteger y brindar refugio a los que llegan fue algo que se logró después de siglos y duró poco. No es sencillo vivir en la incertidumbre, rodeado de desconocidos de los que nos “enseñan” a desconfiar y los jóvenes en estos contextos plagados de soluciones extremas, corren peligro.
Cuando se habla de los jóvenes de hoy, supongo que los están contraponiendo a los jóvenes de antes, pero antes es largo, hay mucho tiempo en la palabra antes. Antes cuándo, porque este presente no es intercambiable con cualquier antes. 
Aunque parezca redundante tenemos que insistir en que los jóvenes no son todos iguales, aunque haya cosas que sí comparten, la fragmentación del mundo en el que viven, el individualismo, la flexibilidad de todo, vivan en un lugar o en otro: el consumo ontológico.
Sin embargo, no parece que a los jóvenes no les interese nada, o que no tengan valores, por ejemplo, parecería que tienen los necesarios, los que usan y con eso tienen sus amigos, sus relaciones, sus dilemas y sus intereses. El mundo en el que construyó su imaginario y se socializó es radicalmente otro. Es decir, el adolescente, el joven, cuando ve el mundo, ve otra cosa de la que vimos y vemos nosotros. 
En relación a la escuela, no sé si a la educación, suelen escucharse comentarios acerca de materias cuyos profesores son relativamente exitosos y en esos casos, lo que siempre se señala y aparece, es algo referido al orden de la pasión, a las ganas que pone, a lo mucho que le gusta enseñar lo que enseña. Los jóvenes respetan a quien los respeta y una de las formas del respeto es apasionarse por lo que uno hace, por lo que uno está haciendo; los jóvenes advierten eso y es por eso que se acercan al adulto, al profesor, y más tarde o más temprano, comparten cosas más personales. Los jóvenes también lo señalan y el respeto que tanto se nombra, se menciona y se extraña, como si tener que pararse por obligación hubiera significado siempre una muestra de respeto y no de sometimiento obligatorio, suele ser uno de los contenidos de la queja y suele estar en la lista de valores perdidos. 
La distancia entre jóvenes y adultos no parece sostenerse solo en la diferencia de edades o generaciones, no podemos perder de vista que el joven que está delante de nosotros creó su realidad atravesado por las nuevas tecnologías, la fragmentación, la inseguridad, la competencia loca y el consumo individual de bienes de feria de plástico, y si la velocidad de sus dedos para operar el joystic es más vertiginosa que su capacidad de habla o de redacción, esta es una marca que anuncia una forma de representar y de entender el mundo distinta de la nuestra. 


<strong>Dos</strong>

...Y también tienen participación política, en un sentido muy amplio, claro, menos atado a los parámetros conocidos, sin duda no con las características que tuvo ese tipo de participación en otras décadas anteriores. Pero esos espacios de participación a los que se adscribía casi con la totalidad de nuestras vidas, llámese club, escuela, colegio, trabajo, partido, etc. estaban ahí esperando y ya no están más, del mismo modo que otras cosas nos esperaban y ciertas trayectorias estaban más o menos preadjudicadas. Rebelarse contra ese “destino” era cosa de la política y el arte. Hoy la vida cotidiana tiene mucho de silencio, de soledad, de desamparo, pero los jóvenes, seguramente no todos, se juntan, como pueden, donde pueden, sin espacios claros ni precisos. Educar es también promover y facilitar que esos espacios existan, lugares donde mezclarse con otros sea posible, donde se puedan adquirir las habilidades para vivir con otros.
Hace años que desde diferentes ámbitos se vienen pensando estrategias para incluir a los que se están cayendo del mapa, proyectos y programas que intentan hacer de esta sociedad un lugar más amable, menos hostil. Algunos piensan que esto no es posible y quieren convencernos desde algunos foros que las soluciones pasan por controlar, encerrar, castigar. No es con la mano dura con lo que puede revertirse un proceso de deterioro que no apareció por arte de magia, que se veía venir, que nos pasó por encima. No digo nada nuevo cuando menciono la forma de injusticia absoluta en que se distribuye la riqueza, por ejemplo. Ese es un tema que a muchos jóvenes les interesa y les preocupa, aunque no lo mencionen en esos términos, pero no son tontos, se dan cuenta de que algo falla, por otro lado, estar atontado no es solo patrimonio de los jóvenes. 


<strong>Tres</strong>

Voy a insistir con una cosa: la lucha por diferenciarnos unos de otros, por no ser iguales, por pertenecer a un lugar y no a otro, por construir a partir de las diferencias; la lucha por la conquista de libertades individuales, que incluyeron las drogas, los viajes, el sexo, parece tener este techo que nos queda bajito y por otro lado, muchas de esas conquistas, hay que aclararlo, no se generalizaron socialmente. 


<strong>Cuatro</strong>
Es probable que el reconocimiento de las condiciones actuales de nuestra sociedad sea un primer paso para mirar y pensar críticamente cómo movernos en esta incertidumbre empobrecida y brutal a la que cada día se incorporan los nuevos, un paso necesario para pensar en la dirección de nuevas prácticas en el trabajo con jóvenes.


<em>Marcelo Zanelli. Es Licenciado en Psicología en la UBA. Trabaja en la Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente, del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, en el Área de mejora a la enseñanza en EGB3 y Educación Polimodal, en el marco del Proyecto Centros de Actividades Juveniles. Desarrolla también actividades como capacitador en proyectos de capacitación como “Escuela Itinerante” y “Cine y Formación” en temas relacionados con jóvenes. Ha realizado musicalizaciones para películas y trabajado en cine independiente. </em>]]>
   </content>
</entry>
<entry>
   <title>¿Y a mí qué?</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/y_a_mi_que.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.79</id>
   
   <published>2007-05-14T20:35:10Z</published>
   <updated>2007-05-14T20:41:16Z</updated>
   
   <summary>La argentinidad al palo en el Planeta Shampoo. por Lila Luchessi...</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      La argentinidad al palo en el Planeta Shampoo.

por Lila Luchessi
      <![CDATA[Según el Informe sobre la Juventud Mundial, publicado por la Organización de las Naciones Unidas en 2005, doscientos millones de los jóvenes del planeta –que tienen entre 15 y 24 años– viven cotidianamente con un dólar por día. Otros quinientos quince millones sobreviven con apenas dos dólares diarios. Y, a pesar de ser la generación más educada de todos los tiempos, todavía hay ciento trece millones de chicos que no van a la escuela y ciento treinta millones de jóvenes que son analfabetos. Aunque desde hace diez años la inserción de chicos y jóvenes en el sistema educativo formal no para de crecer, los valores de exclusión que aún se mantienen son preocupantes. Estas situaciones de desigualdad entorpecen el desarrollo de muchos jóvenes y condicionan sus potencialidades, sus desarrollos y sus futuros. 


<strong>Al muere</strong>

Si se tienen en cuenta las causas más frecuentes de mortalidad, se observa que los factores más comunes son el VIH / Sida, la violencia y las heridas. El escenario que naturaliza el uso de estupefacientes permite que el consumo de drogas sintéticas en los países subdesarrollados crezca hasta ponerlos –casi– en la situación de los países desarrollados. Mientras que el crack (o Paco) se generaliza en el consumo de los jóvenes de las franjas más pobres. Por eso, las causas de muerte que se acaban de describir pueden asociarse con un creciente consumo indebido de drogas que se extiende entre los distintos sectores de los jóvenes. 
En el informe, los datos sobre la delincuencia juvenil resultan llamativos. Su aumento constituye una amenaza para la sociedad. Sin embargo, la complejidad de este suceso está puesta en que no solamente cometen delitos los jóvenes excluidos. También lo hacen esos otros, que por sentirse protegidos por sus pertenencias sociales y económicas creen que pueden ser impunes. De este modo, muchos de los hábitos culturales de los chicos de la base y la cima de la pirámide social, paradójicamente o no– resultan prácticamente similares. Claro que sus causas no son las mismas. Sin embargo, el resultado lo es: cruzar el límite sin consecuencias, por lo menos en lo inmediato.
Los cuestionamientos juveniles apuntan a todas las formas tradicionales de expresión, participación y comportamiento social. Desde el sistema electoral hasta los viejos modos de cometer delitos reciben fuertes impugnaciones de los más jóvenes. Si la acción directa enfrenta al sistema de representación y pone en jaque la credibilidad de los históricos partidos políticos –y su consecuente delegación en manos expertas– en terrenos delincuenciales, los pibes chorros dejan a los viejos patinando en el vacío.
Nacidos en democracia, los jóvenes argentinos no solamente discuten las instituciones, sus eficacias y las potenciales formas de encararlas hacia el futuro. Descreídos de cualquier forma de autoridad, la impugnan a partir de no darle reconocimiento.


<strong>¿A quién le importa?</strong>

El fenómeno de la negación de la autoridad no se corresponde solamente con las expresiones juveniles. En un capítulo titulado “¿A mi qué mierda me importa?”, Guillermo O´donnell escribió, en 1997, que los argentinos no desconocen la existencia de las instancias de autoridad, simplemente que no las reconocen. Saben quién manda, cómo se establecen las reglas institucionales, qué consecuencias puede traerles no acatarlas. No obstante, lo que les pasa con eso es que les importa una mierda. “A mi qué mierda me importa” es un estilo de vida, una cultura ciudadana que establece un conocimiento de la trasgresión, pero un desconocimiento conciente de la sanción que pudiese corresponder. Ese estilo, digno de críos caprichosos que no conocen el peligro, puede observarse en adultos que cruzan la raya que separa el bien del mal, lo legal de lo ilegal, lo democrático de lo antidemocrático.
¿Cómo asignarles –entonces– la exclusividad de estas conductas a los jóvenes si la presencia de ellas puede analizarse en toda la sociedad? ¿Por qué los más chicos deben cargar con el mote de desinteresados si forman parte de una comunidad a la que todo parece darle lo mismo? ¿Quién necesita correr el foco de la desidia hacia los sectores juveniles cuando puede observarse como un rasgo de argentinidad?
De última, e invirtiendo el eje argumental, a quién mierda le importa lo que los jóvenes hagan si los caudales de votos y los niveles de consumo alcanzan para ganar elecciones y acumular dinero.


<strong>Todos los males de este mundo</strong>

Desde sus inicios, la política requiere de cierta teatralidad para que sus destinatarios comprendan y adhieran a las propuestas que se hacen desde las dirigencias. Durante más de una década, la desilusión ciudadana con los políticos tradicionales se tradujo en un problema serio. Los líderes concedieron a la sociedad, pensada solamente como votante, la razón acerca de la imposibilidad de separar la paja del trigo. Con tal de conseguir votos, abonaron la idea de una “clase política” corrupta, mezquina e innecesaria. A pesar de la paradoja: para ganar elecciones había que hacer una política en contra de la política. Si bien dio resultados electorales, las consecuencias culturales fueron muy fuertes y todavía se están pagando. Asociar la política y la dirigencia con todos los males de este mundo dejó como resultado una sociedad desconfiada que participa, sí, pero de otras cosas.
Basta recordar que el 60% de los argentinos colabora –o no tendría problemas en colaborar– activa y voluntariamente en la realización de acciones solidarias. Los jóvenes no escapan a esta configuración pero descreen de las políticas que puedan llevar adelante otro tipo de proyectos o, lo que es peor, los mismos pero en manos públicas. El consenso sobre esta idea no pone en jaque la participación. Lo que golpea es la noción misma del Estado. Duplicar las acciones porque no se confía en quien debiera realizarlas lo único que hace es generar desconfianzas y resquemores tanto en los jóvenes como en sus antecesores.
Usuarios de nuevas tecnologías de infocomunicación, los más chicos agilizan el manejo y establecen una ampliación de los potenciales emisores en la red muy difícil de seguir si no se es “uno de ellos”. En este contexto, no hay que olvidarse que además acceden a una enorme cantidad de información. Sin embargo, los datos que circulan no son necesariamente los más apropiados para ejercer la ciudadanía con responsabilidad.
La circulación de la queja, la protesta y el desacuerdo constantes no siempre democratiza las prácticas sociales. Sencillamente amplifica, en medio de un griterío de grandes magnitudes, unas voces individuales, solitarias y, en algunos casos, egoístas. En más de una ocasión, los relatos parecen hechos por unos espectadores que llegaron al cine con la película empezada. En otras, que el mundo se circunscribe al universo personal e íntimo de quien lo describe en su propio webblog, sin advertir que es un poco –y no mucho más que un poco– más complicado.
Con todo, los números acerca de la participación juvenil no justifican la desilusión adulta respecto de estas prácticas. Si bien hay una baja en la cantidad de votos jóvenes en las elecciones nacionales alrededor de todo el mundo, también es cierto que la crisis de los partidos políticos no se refleja solamente en la actitud más descreída de estos sectores. Los adultos también experimentan una especie de apatía que se torna central en las educaciones de quienes nacen y viven en un clima hostil a la política y el sistema de representaciones. A pesar de esto, analizar que la baja participación electoral se puede igualar con el desinterés resulta, por lo menos, desacertado. Relacionados con la preocupación por el empleo, el racismo, las amenazas al medio ambiente y la carrera armamentista, los jóvenes –generalmente conectados con movimientos estudiantiles y ecologistas– lideran procesos novedosos de acción progresista. Con formas adecuadas a la sociedad de la información, descolocan a las generaciones mayores y son injustamente acusados de frivolizar, banalizar y espectacularizar la política y la sociedad.


<strong>Patear la pelota afuera</strong>

La pregunta acerca de qué les importa a los más jóvenes no puede responderse en un solo sentido. Las generalizaciones no sólo son incorrectas y odiosas: más bien, suelen estar plagadas de prejuicios. Claro que en tiempos de adolescencias eternas e inmadureces adultas: enfocar a los jóvenes, levantar el índice y acusarlos de apáticos, desinformados e individualistas parece funcional con la idea de mantenerse –cual Walt Disney– congelados en un entorno de desidia e irresponsabilidad.
Patear la pelota afuera no resuelve los problemas. Equiparados con unos adultos que no los contienen en muchos casos deben hacerse cargo de situaciones que no les competen. Socialmente, también se preocupan por los baches que a nadie le importan. En muchos casos, sólo se encuentran perdidos sin que se haga nada por ellos. Entonces, descreídos, parecen repetir la eterna letanía de los sordos. La queja en voz alta de los que no tienen propuestas. La protesta gritona del que se sabe ignorado. La demanda infantil del chiquilín caprichoso. Como sus padres, que siempre encuentran un chivo expiatorio frente a sus propios errores. Como sus dirigentes, que siempre encuentran una excusa en la herencia recibida de otros que también recibieron herencias de otros y así. Como ellos mismos, que son parte de una sociedad en la que los límites se desdibujan, las leyes no implican sanción y, cuando estas se producen, a nadie le importa una mierda.





<em>Lila Luchessi es Dra. en Ciencia Política y Lic. en Ciencias de la Comunicación. Profesora-Investigadora, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.</em>]]>
   </content>
</entry>
<entry>
   <title>“El problema no está en los chicos sino en qué les damos nosotros”</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/el_problema_no_esta_en_los_chi.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.77</id>
   
   <published>2007-05-10T17:48:44Z</published>
   <updated>2007-05-10T20:15:36Z</updated>
   
   <summary>Pablo Pino, cantante de Cielo Razzo “Hay un montón de cosas que los pibes ya no se morfan. Hay un enfrentamiento con lo que no les gusta”. Pablo Pino es el cantante de Cielo Razzo la banda rosarina que más...</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[<strong>Pablo Pino, cantante de</strong> <em><strong>Cielo Razzo</strong></em>

“Hay un montón de cosas que los pibes ya no se morfan. Hay un enfrentamiento con lo que no les gusta”. Pablo Pino es el cantante de Cielo Razzo la banda rosarina que más pega hoy en el resto del país y tiene trato directo no sólo con los chicos de nuestra ciudad sino también con los de otras grandes urbes y con los de pueblos de lo que él  llama ‘el interior-interior’. Y si bien acepta que “hoy hay más maldad”, advierte que “el problema no está en los chicos sino en qué les damos nosotros”.]]>
      <![CDATA[Relajado, tomando café en el bar de la esquina de su casa en Echesortu, cuenta que en sus charlas con los seguidores del grupo encuentra preocupaciones por lo social: “Me piden mucho que escriba sobre lo que pasa en la calle”, dice como demostrando que la realidad no les pasa desapercibida.

<strong>¿Eso te piden?, le preguntamos sin poder evitar la sorpresa, casi el prejuicio.</strong>
Claro. Los pibes piden muchísimo eso. A veces te vienen con el planteo de que la banda antes hacía más canciones sociales y que ahora estamos escribiendo mucho sobre cuestiones existenciales y los sentimientos. En ese sentido, si una banda quiere, sabe hacia dónde tiene que apuntar, para dónde tiene que ir. Por eso, creo que el que no les preocupe nada no es un problema de los pibes. Es el problema de generalizar.

<strong>¿En qué otra cosa notás un compromiso?</strong>
A veces hacen cosas que son más de otra época, como “el que no salta es militar”, cosas que ya pasaron, que a los chicos les quedaron, no sé si por una cuestión de cánticos que se usaban en el rock o porque realmente sienten que tienen ganas de protestar contra el proceso, los militares o lo que fuera. Son cosas que al menos nosotros, desde arriba del escenario no nos terminamos de dar cuenta de adónde van con esos cantos. Pero creo que al adolescente hay que dejarlo que exprese y que cante todo lo que quiera. Es el momento de búsqueda, en el que intenta identificarse con algo. Por eso piden y se identifican con nosotros o con cualquier otra banda. El rock es un lugar adonde se ven reflejados. Y después pasa el tiempo y a lo mejor ya no se ven reflejados.

<strong>¿Cómo se acercan a ustedes?</strong>
En la gran mayoría de los casos vienen por cuestiones existenciales. Se ven reflejados en algunas letras, porque ellos están deprimidos, por una cuestión amorosa o por la edad, que todos las pasamos en algún momento.

<strong>¿Ese contacto cambia según adonde toquen?</strong>
Sí, hemos tocado en La Toma, en el ex Tigre, y los chicos que fueron allí eran chicos que están más involucrados con las cuestiones sociales; o tenés el caso de los chicos de las ciudades del interior, ciudades chicas o pueblos. Y son formas distintas. En el interior es muy diferente a la ciudad. Acá estamos mucho más… no quiero decir sucios, pero es la palabra que me sale, sí. Ahí prácticamente lo único que hacen es ir, estar un rato, escuchar y se van. En cambio acá están con una postura mucho más fuerte en la vida, más crecidos. Hablo del interior-interior, lugares que no son como San Nicolás u otros cercanos a las grandes ciudades. 

<strong>¿Y vos cómo lo vivís?</strong>
Un interrogante que tengo yo de hace tiempo es si lo que cuestionan es real, o es por la edad. Si es una cuestión que tiene que ser así por al edad que están pasando y es natural que todo los moleste, o si van a seguir siendo ese tipo de personas cuando sean adultos. Antes a mí me costaba un montón acercarme a hablar con un ídolo mío –Fito, por ejemplo– y decirle un montón de cosas. Ahora no tienen esa distancia con el artista y me dicen un montón de cosas.

<strong>¿Y para qué se acercan los chicos a vos?</strong>
Algunos te piden consejos, otros te cuestionan ‘por qué no hacés esto’, y otros piden simplemente cosas en las que antes no se avanzaba tanto como aspectos de la música o los temas. 

<strong>¿Y cuál es el vínculo que los púber tienen con la realidad?</strong>
Los chicos siguen teniendo las mismas preocupaciones que teníamos nosotros. No creo que el pibe de ahora sea un tarado al que lo único que le importa es emborracharse o falopearse. Siguen teniendo intereses comunes y siguen pensando cuál va ser su futuro. Y es más, creo que tienen mucha más responsabilidad y están mucho más metidos en el tema de lo que estábamos nosotros. Hay que romper con esa idea de que a los pibes de ahora no les importa nada más que chupar, salir a bailar, a coger y fumarse un faso. Tienen un momento para cada cosa. También están quienes tienen compromiso social y van a los barrios a ayudar a los chicos que lo necesitan. Eso se sigue haciendo. Y después, en lo que se refiere a Buenos Aires, los chicos que uno ve en torno al rock, están muy preocupados por lo que pasó en Cromagnón.

<strong>¿Cromagnon es un tema presente?</strong>
En algunos sí y en otros no. Ha pasado que en algún show quieran prender una bengala. Lo más sensato sería ‘por una cuestión de seguridad no la prendo si hay un porcentaje de riesgo, también por una cuestión de respeto a lo que pasó’. Pero hay quien la quiere prender, el pibe que busca el riesgo extremo. Eso en los adolescentes también juega.

<strong>¿Cómo se cuidan y quién los cuida?</strong>
A veces buscan en nosotros una especie de seguridad y contención, son algunos casos y algunos momentos específicos. El rock hace que busquen en uno respuestas que nosotros no podemos dar. Simplemente escribimos, cantamos, hacemos música.

<strong>Pero hay un esfuerzo por comprender.</strong>
Sí. Nosotros mismos lo hemos hecho, pero hay respuestas que no podemos dar. Incluso cuando fuimos a La Toma o a alguna escuela a tocar. Podemos hacer eso, pero nosotros no somos los que vamos a hacer la escuela o a levantar la educación del país, sólo pequeños actos.

<strong>¿Los pibes son tan individualistas, como a veces se cree?</strong>
Yo soy de los que piensan que no todo lo viejo estaba mejor o que ahora todo está podrido. Todo lo que está pasando ahora ya pasó en algún momento. Y en cuanto a si son individualistas, no puedo generalizar. Veo muchos que lo son, y veo muchos que luchan por los demás. Creo que eso es igual que antes, con nuevas tendencias, pero es lo mismo.

<strong>¿Cuál es la relación de los pibes con el vicio?</strong>
Me parece que hay más falopa que antes y también mucha más maldad dando vuelta. La maldad llegó a un nivel mucho mayor, pero a la vez eso se contrarresta con que hay un montón de cosas que el pibe ahora ya no se morfa y antes sí. Hay un enfrentamiento con lo que no les gusta, con una temática que les molesta.

<strong>Históricamente la juventud ha rechazado la hipocresía de los adultos, ¿podríamos decir que los pibes de ahora se tragan menos sapos?</strong>
Hay muchas mentiras que ya no se creen, pero creo que eso tiene que ver con el crecimiento del país. Hay mentiras que las creyeron los abuelos, los padres, los hermanos… y ahora ellos empiezan a no ser tan crédulos. Por lo menos con nosotros, los artistas, que es desde donde yo te hablo siempre. 

<strong>¿Qué cosas los sensibilizan?</strong>
Siguen siendo muy sensibles. En algún aspecto yo creía que los pibe lo único que querían era saltar, tirarse uno arriba del otro, hacer pogo. Y nosotros, que no hacemos un rock’nroll furioso, sino que tiene una poesía que va más, a lo existencial, a cuestiones sofá y de la vida cotidiana; vemos que el pibe las entiende. Ellos le dan su significado. Hay temas que en Buenos Aires lo ven como un homenaje a los pibes que murieron en Cromagnon y acá en Rosario lo ven como un recuerdo para el baterista y un amigo de la banda, que fallecieron en un accidente. Los adolescentes son muy sensibles. Y hay que saber llegarles; nosotros tuvimos la suerte de llegarles desde lo musical. Por eso cuando me dicen que no hay esperanza, pienso que sí hay. Incluso mucha más que lo que yo veía antes. Nosotros les tiramos una cosa y ellos te la devuelven bien, no te devuelven un ladrillo o una escupida.
]]>
   </content>
</entry>
<entry>
   <title>Un vestíbulo amplio y bien iluminado</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/05/un_vestibulo_amplio_y_bien_ilu.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.76</id>
   
   <published>2007-05-09T21:46:43Z</published>
   <updated>2007-05-09T21:56:47Z</updated>
   
   <summary>Cuento inédito del Premio Nacional de Literatura, Jorge Riestra (Autor de Salón de Billares, El Taco de Ebano y El Opus, entre otros)....</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      Cuento inédito del Premio Nacional de Literatura, Jorge Riestra (Autor de Salón de Billares, El Taco de Ebano y El Opus, entre otros).

      <![CDATA[<img alt="jriestra2.jpg" src="http://www.facultadlibre.org/revista/jriestra2.jpg" width="200" height="219" /> El cuento de los dos viajeros en el preembarco del aeropuerto de Bariloche. “Qué cuento… la realidad”, saltaría como un resorte flaco y ágil el Mendocino si pudiera leer la página que empieza a crecer en el silencio de la tarde y en el otro, secreto, de la sangre y de la mente.

Cada vez que pasa por Rosario —vende libros en todo el país, desde Jujuy a Ushuaia y desde Ushuaia a Misiones, obras sobre ciencia y técnica, no literatura y esas cosas, respuesta textual cuando se repite, lo cual sucede puntualmente a los tres meses, la pregunta de rigor—, el Mendocino se instala en el café tantas noches como suman los días que se queda. “En Mendoza sobra vino y faltan paños verdes”, argumenta, copiándose, convincentemente.

Una larga fila de pasajeros —“sesenta, setenta”, arriesgó— que aguardaban el 747 —o el 737”, se cubrió por si acaso— con destino a Aeroparque. Allí estaban los dos individuos, a medio metro detrás de él, conversando como si estuvieran solos y mateando en el centro del amplio y luminoso vestíbulo. “Los hubieran visto”, dijo el Mendocino y doce orejas y seis pares de ojos no perdían palabra ni gesto del narrador.

Salteño uno, porteño el compañero, un poco más de treinta años los dos, cabello negro y largo los dos, barba negra y espesa los dos. El salteño —campera poderosa, pantalón azul y zapatillas deportivas celestes y blancas, “una armonía de colores muy pensada”, acotó el Mendocino— ocupaba un alto cargo en la televisión nacional.

—Soy hombre de Pérez González —dijo con solvencia, y esperó.

—Un seguro de lujo —aprobó concisamente, sobriamente el porteño.

Había despegado de Esquel, echado un vistazo a San Martín de los Andes.

—Cuarenta y ocho horas que valieron la pena. Y qué hotel —precisó el salteño— con cierto aire rememorativo. Seguía hacia Buenos Aires.

—Aeroparque y en noventa minutos, reserva confirmada, tengo gente idónea y de esa manera me despreocupo, a Mar del Plata. Ocho días. Cuestiones de trabajo. Compromisos.

—¿Te gusta la Casa de Piedra? —dijo el porteño.

—No soy un fanático. Pero siempre doy una vuelta —dijo el salteño.

El porteño venía de Lago Argentino.

—Un vuelo espectacular —comentó. Su itinerario por avión.

—Me manejo con pasajes oficiales. Es lo normal.

—Yo también, claro —asintió el salteño.

Había unido Buenos Aires, Salta, Tucumán, Córdoba, Bariloche.

—¿Qué país tenemos ¿no? —lo acompañó el salteño.

—Fantástico. El mejor del mundo —resumió el porteño.

Volaba a la Capital muy demorado.

—Me tentó la buena vida, distenderme, dejar de andar a las corridas. Pero ahora, a Holanda. Ámsterdam. El 15 me embarco por Varig.

—Una empresa seria, responsable —dijo el salteño.

—Es mi preferida, no la cambio por ninguna —afirmó el porteño. Era coordinador en una institución cultural financiada básicamente por los dueños de casa.

—Una beca —dijo el salteño.

—Algo así.

—¿Te arreglás bien?

—Vos sabés cómo funcionan esos mecanismos.

—¿Desde cuándo estás ahí?

—Ponele dos años. Pero ponele.

—Más o menos como yo —dijo el salteño y se apuró—. ¿Y a vos quién te entorna?

—González Pérez —dijo el porteño.

—Buena palanca. Elegiste bien —dijo el de Pérez González.

—Allí está el avión. Vamos —dijo el de González Pérez.

El mendocino se paró y caminó lentamente hacia la taquera. Llegaba, ya tocaba su taco y comenzaba a sacarlo cuando, como arrepintiéndose, giró limpiamente y clavó la mirada en las seis caras que no se habían despegado de sus pases. “Los hubiesen escuchado” dijo. Eran jóvenes, eran jóvenes, eran recios y miraban con confianza el porvenir”.
]]>
   </content>
</entry>
<entry>
   <title>:: REVISTA FARO</title>
   <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.facultadlibre.org/revista/2007/03/_revista_faro.html" />
   <id>tag:www.facultadlibre.org,2007:/revista//7.50</id>
   
   <published>2007-03-29T21:45:26Z</published>
   <updated>2007-05-02T23:27:58Z</updated>
   
   <summary>La revista cultural “Faro”, órgano escrito de la Facultad Libre de Rosario, se seguirá realizando conjuntamente con la editorial HomoSapiens y contará entre sus destacados columnistas a docentes del plantel de la Facultad. Durante los primeros días del mes de...</summary>
   <author>
      <name></name>
      
   </author>
   
   
   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.facultadlibre.org/revista/">
      <![CDATA[La revista cultural “Faro”, órgano escrito de la Facultad Libre de Rosario, se seguirá realizando conjuntamente con la editorial <a href="http://www.homosapiens.com.ar/">HomoSapiens</a> y contará entre sus destacados columnistas a docentes del plantel de la Facultad.
Durante los primeros días del mes de junio saldrá el segundo número y la misma se distribuirá en las principales ciudades del país. 
]]>
      <![CDATA[<strong>Para los alumnos de la Facultad Libre de Rosario hay un descuento del 10% en libros en la libreria HomoSapiens</strong>. <strong> Y además pueden adquirir la "Revista Faro" a solo $4.</strong>


Revista Faro Nº 1
SUMARIO

Nota Principal
Políticas culturales durante la dictadura y la democracia:
Texto central: Aldo Marinozzi
Entrevistas a Chiqui González, Jorge Llonch, José Nun, Noé Jitrik y León Rozitchner.
Escriben: Gustavo Varela y León Repetur

Entrevista del mes
Beatriz Sarlo: la tradición de las revistas culturales argentinas 
por Rodolfo Montes 

Nota 2
La argentinidad al palo en el Planeta Shampoo
Escriben: Lila Luchesi, Daniel Malnatti.
Entrevista a los chicos de Cielo Razzo.

Nota 3
La poesía de Juan Gelman (con poemas inéditos)
por Jorge Bocanera

Nota 4
La gestión cultural
Entrevista a Bertran Douet, por Aldo Marinozzi

Nota 5: 
Facultad Libre de Rosario
La caravana cultural: descripción del proyecto de la Facu en 12 ciudades de Santa Fe y el Módulo en Santa Fa junto a ATE y la UNL, por ..............
El Profe (columna)
Escribe: Tomás Abraham
El Alumno (columna)
Escribe: Mónica Bifarello ó Alejandra Ródenas


Nota 6: 
Feria del Libro de Rosario
Escribe: ………………………..


Nota 7: 
El título Nº 500 de Homo Sapiens
Escribe: ………………………..


Cine
Argentina Viceversa
Por Fernando Varea

Música
La producción rosarina pos-trova
Chivo González

Libros
La Grande de Saer
Por Marcelo Scalona
]]>
   </content>
</entry>

</feed>
